
La Despensa insiste, en la cuarta muestra de su galería, en acercar al público limeño el trabajo de los jóvenes artistas peruanos más auténticamente originales. En esta ocasión nuestro invitado es David Farfán (Chaq), reconocido diseñador gráfico limeño, que ha elegido para su primera incursión en el circuito artístico oficial una sonora propuesta visual: “Explosiones”, exposición que será inaugurada el miércoles 18 de agosto a las 8 pm.
“Explosiones” son obras de arte experimentales elaboradas digitalmente a partir de transformaciones de simetría (rotaciones y traslaciones) iteradas miles de veces sobre las figuras geométricas más elementales, en un excepcionalmente laborioso proceso de creación de formas imponentes que, desde su complejísima simplicidad, impactan, atraen y transportan nuestra conciencia hacia dominios muy alejados de nuestra experiencia cotidiana.
Este singular proyecto, íntimo e introspectivo en su inspiración, ambicioso e imponente en su formulación visual, sitúa al espectador ante unas impactantes imágenes (explosiones) de grandes dimensiones que pretenden eyectarlo hacia los ámbitos más recónditos de la psique, hacia ese reino interior donde todo es posible para una mente común, y donde las conciencias espiritualmente más educadas alcanzan a trascender lo personal para remontarse más allá del ego individual.
Esas formas imponentes, pero amables, exhiben cristalinamente sus estructuras internas (ritmos radiales, centros de rotación, ejes de simetría) como si fueran conscientes de que su inabarcable complejidad ha de obligar al ojo del espectador a desistir del mero análisis formal para deslizarse hacia la contemplación de la obra como un todo.
Esas estructuras que, diáfanas en su concepción, pero complejas en su resultado, son a la vez medios constructivos y elementos centrales de la propuesta visual, revelan una desconcertante característica de nuestro universo (físico y mental): que la tensa oposición entre lo simple y lo complejo es sólo aparente, y que ambos se crean uno al otro a través del movimiento y la transformación, es decir, a través de la vida. Es por ello que resulta muy de agradecer la casi infinita paciencia que el creador ha invertido en su primoroso proceso creativo.
Así como su incansable aliento y prolijidad, resulta también muy notable que el autor haya construido, a través de recursos gráficos tan simples como laboriosos, y con la sola ayuda de su capacidad creadora y su intuición, imágenes que ojos científicamente entrenados fácilmente identificarán como construibles a través de herramientas matemáticas muy sofisticadas, tales como las funciones complejas, y considerables recursos de computación.
En la periferia es identificable una inconmensurable multiplicidad de elementos de color y simetrías que, hacia el interior, se van concentrando, fusionándose en un centro que uno no puede dejar de imaginar como un punto a-dimensional desde donde irradia la insólita fuerza comprehensiva de estas originales creaciones. En efecto, las imágenes, globalmente observadas, ofrecen el aspecto de un todo comprehensivo, una idea de totalidad, mas una observación cercana se pierde en infinitas combinaciones de color y simetrías locales que desconciertan, pero también seducen la mente y la conducen a una cuidadosa contemplación de ida y vuelta entre lo parcial y lo total. Y es precisamente en ese ir de lo local a lo global, y en ese regresar de lo total o lo parcial, donde reside el secreto de los tangibles ritmos de contemplación de estas obras de inusitada fuerza.
El color, que se impone en un primer momento de contemplación casi abrumador, trasciende la mera función epidérmica y se constituye en elemento esquelético, nuclear: escapa aceleradamente desde el centro hacia los contornos materializando la onda de choque explosiva; reinterpreta las simetrías estructurales en ritmos cromáticos que empujan y distribuyen la mirada por toda la superficie hasta hallar, casi sin buscarlo, un punto de vista global; atrae la atención hacia detalles locales infinitos que, al tratar de ser perseguidos a través de sus iteraciones rítmicas, impulsan de nuevo hacia lo total; y vuelta a empezar.
La dualidad global-local (simple-complejo) propia de estas atrayentes obras induce una necesidad inmediata de acceder al análisis minucioso de los detalles, razón ésta que justifica la fórmula elegida para la presentación de esta muestra: paneles de gran formato con las obras completas, junto múltiples paneles de detalle de formato más reducido.
El artista, magistralmente, brinda al espectador la excepcional oportunidad de experimentar activamente las explosiones que pone ante él, zarandeándolo entre las miríadas de fragmentos eyectados, inquietándolo a través de la constatación de su incapacidad para aprehender los millones de detalles, haciéndole sentir que su mera exploración visual contribuye al desorden, para después, remontándose hacia la contemplación global de la obra, descubrir orden, armonía e inteligibilidad donde antes sólo había experimentado el caos local. Así, la explosión, concepto asociable de manera inmediata con lo destructivo, es transformada en una herramienta constructiva, en tanto que capaz de proveer al espectador nuevas vías de conocimiento.
Las imágenes consiguen mostrarnos vívidamente un camino hacia una posibilidad: la de encontrar orden y sentido en la existencia. Se trata de una posibilidad que no es inmediata ni evidente ni fácil para nadie; requiere observación, sensibilidad, inteligencia, perseverancia y fe. Cinco herramientas humanas que el autor ha puesto generosamente al servicio de su capacidad creadora para brindarnos, más que un momento de admirada contemplación, una vía de exploración. En efecto, a través de sus “Explosiones”, Chaq intenta y consigue devolver al Arte su verdadero ser: dotarnos de medios para explorar la existencia.

David Farfán “Chaq” (Lima 1975) Chaq es, sin ningún género de dudas, el debutante más esperado en el circuito oficial del arte peruano: esperado por los números artistas, curadores y galeristas con los que ha colaborado incansablemente desde hace más de diez años; permanentemente tentado por las galerías más arriesgadas; e impacientemente deseado por los creadores y consumidores de una industria gráfica que disfruta de sus creaciones desde hace dieciséis años.
Tras su brillante etapa académica en el IST Diseño, su irrefrenable curiosidad artística e intelectual le ha conducido a un prolijo e intenso proceso formativo en el que tienen cabida los más variados intereses: técnicas artísticas tradicionales en los talleres del Museo de Arte de Lima; programas de estudio de disciplinas gráficas; artes primarias (música y danza); talleres de las más variadas disciplinas, tales como espiritualidad, música ancestral, etc.
A despecho de su juventud, la curiosidad de su mirada y la profundidad de su pensar le han conducido ya, a través de su extenso e inacabable proceso de estudio y perfeccionamiento, a la obtención de una visión del mundo amplia e inclusiva. Esa especial visión es identificable en sus extraordinarias capacidades, exhibidas en sus obras, para, sin aparente esfuerzo y con desusada humildad, oscilar arriba y abajo entre los ámbitos más tangibles de la realidad y los más inasibles y transcendentes.
Al igual que en su labor profesional como diseñador gráfico, en su producción artística Chaq vierte, inagotable, su singular capacidad para incorporar numerosísimos “inputs” de la más variada procedencia en resultados finales de sugestiva y laboriosa simplicidad. Sus ambiciosos planteamientos conceptuales, su sobria maestría en el manejo de los elementos más tangibles de su arte, su infatigable capacidad para la elaboración primorosa, y la destreza en el uso del color propia de quienes lo han interiorizado como lenguaje, configuran el personalísimo estilo de Chaq.
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